La aplicación de un acondicionador (o un tratamiento profundo) es un paso fundamental e ineludible en cualquier rutina capilar. Esta fase es crucial para que el cabello absorba en profundidad los nutrientes y principios activos necesarios para mantener su salud y equilibrio óptimo.
Como su nombre indica, el acondicionador debe aplicarse después de lavar el cabello.
Para que el tratamiento sea eficaz, es importante aplicarlo sobre el cabello limpio, previamente lavado, para exponer el cabello sin que haya ninguna barrera que frene la eficacia del tratamiento.
Para satisfacer esta misma necesidad de eficacia, la aplicación sobre cabello húmedo y no totalmente mojado es esencial. La aplicación con este nivel de humedad permite que el acondicionador penetre mejor en el cabello.
El acondicionador, aunque tiene como objetivo acondicionar el cabello, puede ser de diferentes tipos: hidratante, proteico o incluso nutritivo.
Los acondicionadores hidratantes están basados en agua y activos hidratantes como la provitamina B5 o la glicerina. Aportan elasticidad y flexibilidad al cabello, permitiéndole resistir diferentes tracciones. Este tipo de acondicionador debe usarse con la mayor regularidad posible debido a la característica del cabello desrizado que requiere una fuerte hidratación.
En la categoría de tratamientos reparadores, es decir, proteicos, encontramos los tratamientos a base de proteínas (seda, arroz, queratina…). Este último ayuda a reparar el cabello rellenando las brechas para fortalecerlo. Su uso está especialmente recomendado para cabellos que van a sufrir o han sufrido un tratamiento químico o dañino (ej.: uso del calor). El objetivo es reparar y fortalecer.
En cuanto a los tratamientos nutritivos, son especialmente útiles durante el período de estiramiento. Principalmente a base de agua y aceites o mantecas vegetales, nutren el cabello para evitar que se reseque demasiado. Se pueden usar regularmente, pero por sí solos no resuelven los problemas de elasticidad y reparación.
La aplicación del tratamiento profundo también se caracteriza por su duración, que puede variar según el tratamiento. Para una mayor eficacia, el tiempo mínimo de aplicación promedio debe ser entre 15 y 20 minutos (tiempo para que el tratamiento penetre en el cabello). Este tiempo de aplicación puede ser más largo y puede acercarse a una hora. Pasado este plazo, la eficacia ya no está garantizada y puede provocar efectos indeseables, como irritación.
Otra acción que multiplica la eficacia es el uso de un gorro de plástico. La creación de calor (vapor) permite activar la acción del tratamiento al permitir que las cutículas del cabello permanezcan abiertas para que el tratamiento penetre más fácilmente.
un artículo escrito por Lady Beauty Swagg - http://ladybeautyswagg.blogspot.fr